Yo no te enseño nada,
más que a quemar horarios
y a vivir de ácido,
a fumarte el herbolario.
Cuando el Mundo no es plácido
no sé de la que no sea droga pa’ llenar ese vacío
y no te viene bien el vicio.
Llevas media vida al borde del precipicio
esperando emociones que te desborden el prepucio.
Quieres volver al principio,
que todo vaya más despacio,
pero no tienes esa opción.
Échale huevos y haz tu revolución
mental, sensorial, cognitiva, cabrón.

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