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No son un juguete

Acabo de ver un perro por la calle, sin collar, que caminaba como si buscase a alguien y que no parecía escuchar mi llamada.

Somos humanos, tan humanos que pensamos que podemos pasarnos por el mismísimo Arco del Triunfo a cualquier otra criatura del reino animal. Particulamente, desde siempre he tenido animales y desde siempre me han inspirado odio las gentes de familia que compran una mascota por navidad como si fuese un juguete a pilas. No son un juguete.

Un juguete se puede tirar a la basura. Un animal no se puede tirar a la basura… ni abarnodar en una cuneta. Si no quieres tener que hacerlo, sencillamente no lo compres. Malcría a tu hijo con bollería industrial o telebasura por cable, pero no compres un animal para luego dejarlo a su suerte.  Cabeza de familia: tu problema de empatía no tiene que pagarlo un bicho que no entiende ni lo que le gritas a tu cónyuge. Cuando le das la patada a un perro/gato/etc., fabricas un animal que teme a las personas.

También debería de decir aquí algo más: una cosa es comprar un hámster, y otra gastarse dos o tres (o más) ceros en un animal, todo porque tenga una tarjeta de pedigree, cuando hay miles de mascotas esperando a ser adoptadas. Y no, no son perros de segunda, cosa que he oído en alguna que otra ocasión. Sencillamente, son perros que no han sufrido un apareamiento endogámico y que se han expuesto durante generaciones a una selección natural por la que los “perros de marca” no han pasado; en pocas palabras, son más resistentes y longevos. La cría de mascotas a la carta y por dinero es una forma de esnobismo esclavista.

Si has comprado un animal, ¡tampoco lo tires, so bastardo! Sencillamente, adopta al próximo. No hace falta que te vayas muy lejos, porque España está llena de protectoras. Particularmente, en Valencia tenemos la de Godella.

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4 thoughts on “No son un juguete

  1. Olvidadiza says:

    Dios… totalmente de acuerdo… Lo paso fatal con esto (he llorado viendo el video) He tenido muchos perros durante mi vida, y todos sacados de protectoras… No sé como la gente puede hacerle eso a los animales…
    Y sobre lo de gastarse dinero en los perros de “marca” es algo que me parece insultante…:(

  2. Whatever says:

    Mi perro tiene pedigree, pero no lo compré, me lo regalaron. Y no creo que él valga menos o que yo sea una especie de esnob perruno (ni su primer dueño tampoco, que en paz descanse). No pasa nada porque haya nacido de dos padres de su misma raza, pues no tengo pretensiones en que hayan pasado o no por la “selección natural” (cosa que me suena racista, tanto por un lado como por otro).
    No voy a negar que me parezca “indigno” comprar una vida, en términos de ética estricta, pero de no haber sido así, él habría acabado en una perrera. Es aquí donde se produce el temido “paso a un escalafón inferior”: si no compras a un perro, acabará en una perrera, si no lo coges de la perrera acabará sacrificado. Porque las perreras no son suites, ni están llenas de hermanitas de la caridad, que a mi anterior perro lo tenían en una jaula de metro y medio cuadrado donde hacía todas sus necesidades, lo que le ayudó a coger una gran cantidad de infecciones (que por cierto, tuve que pagar de mi bolsillo, pues la seguridad social para perros no existe).
    Lo que quiero aclarar es que no todos los que tenemos “perros a la carta” somos una panda de superficiales esclavistas, pero sí que es verdad que tanto en el caso de comprar como en el de coger de la perrera estás ESCOGIENDO un perro que se adapte más a tu situación, de alguna otra manera estamos dando nuestro criterio. La diferencia es el dinero. Una familia pudiente puede comprar un perro y abandonarlo cuando crezca, y decir “total, tenemos dinero de sobra”. Otra familia con menos recursos puede sacarlo de la perrera y abandonarlo asimismo, y decir “total, si nos salió gratis”. Tanto comprando como yendo a la perrera estamos salvando una vida, porque buenas personas hay en todos los lados (y gilipollas también). El ir a una perrera no te hace mejor persona, ni el comprarlo peor.
    Para mí, cualquiera que haga el gesto de poner a un animal en su casa tiene “mi bendición”. Basándome en mis vivencias, yo lo siento como el amor: surge, y me da igual que sea tras un escaparate o en la carretera. Y si el problema es que estamos dando dinero a una industria injusta… entonces mejor que no salgamos de casa.
    P.D.: NUNCA me he gastado un céntimo en comprar un animal.
    ¡Perdón por el sermón!

  3. tessie says:

    mis 10 gatos y mis dos perros están de acuerdo contigo, y yo… (yo mejor digo que también que si no cuando llegue a casa me pegarán y me acabarán abandonando…!)
    Aunque no vayas de listo, porque yo puedo dar fe de las trastadas que le haces a tu gato… como fastidiarle cuando bosteza o hacerle que urgue el final de la taza para que pueda piscolar algo de leche…el pobre!
    nada, nada… no me convences!
    XD

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