tesis, yo_estuve_allí

El nou model musical (martes)

Escuchando se aprende. Antes de venir había oído unas cuantas voces disidentes diciéndome que sería algo demasiado parcial y desenfocado, y que no valía la pena. En efecto, no ha habido imparcialidad, pero tampoco ha sido algo totalmente improductivo. Lo siento por lo que se lo han perdido voluntariamente.

(click para ampliar)

Aquí os dejo el organigrama, para que os hagáis una idea de los presentes. También había un personaje en el público (el primero que ha preguntado) que me sonaba bastante, y al que creo que los propios conferenciantes han llamado por su nombre.

La impresión general que he tenido es que quienes habían venido defendían la idea de una industria cultural (menos Miguel Jiménez). Esto no es significativo hasta que les propones la idea de que existen Jamendo y CreativeCommons y te das cuenta de que la respuesta versa sobre viabilidad comercial. Hablan de negocios, no de cultura popular, por decirlo así.

No quiero hacer juicios de valor del tipo "Es que como estaba la SGAE…", pero sí que quiero dejar claro que había una marca en el que no se doblaban más. No valían argumentos del Peer2Peer (nadie ha dicho que es legal y se ha comentado su ilegalidad), y no habían argumentos que defendiesen regalar la música (salvo por parte de unas tres personas del público y un servidor, en intervenciones puntuales). El "nuevo modelo musical" contaba con la industria musical de la gestión. Creo que me ha faltado decir que, en mi opinión, cuanto más conscientes sean los artistas de que ellos mismos pueden gestionarse, menos necesitarán a las sociedades de gestión. Pero nada habría valido: se estaba hablando de un negocio, no de altruismo.

Sin embargo, ha habido algunas cosas que me han gustado especialmente.

Álex Penadés ha hablado del futuro de la música soportada por la publicidad, y en especial me ha interesado una idea que tenía en la cabeza sin nombre, el publigaming advertgaming (publicidad en videojuegos). Me ha recordado a una afirmación de mi profesora Laura Valls, algo así como "en el futuro las marcas tendrán su música; no su sintonía, sino su música". Y es muy probable que dentro de poco veamos más la publicidad que el escenario, costeando la muerte del disco.

Y eso es lo que me ha sorprendido de Santiago Ricart: un miembro de la Editorial Sony-ATV, que gestiona a artistas, y que en ningún momento se ha incluido en la industria del CD, ha hablado de matar este formato. Ha hablado de que el CD sobra, y lo que venderá la música en un futuro serán los servicios.

En efecto, el "vender contenidos" me ha traído a la cabeza los famosos DRM. Pero, ¿qué se le va a hacer? Él lo ha propuesto de una forma bastante justa: algo así como suscribirte a radiotelevisión por cable. Puede sonar algo autócrata, pero luego le he preguntado en privado qué determinaba el precio de cada canción y me ha contestado que los intereses del mercado. Dentro del sistema de gestión cultural, de momento me ha parecido el más democrático, sin contar el clásico "el músico toca y regala sus mp3".

Sí, talvez me esté volviendo capitalista, pero entre no pagar nada y pagar un poco, si ese poco es justo lo que se merece el autor en forma de agradecimiento (cosa que realmente dudo), no me parece mal. Pero claro, los DRM al pie de la letra sólo sirven para 1) dar problemas de compatibilidad y 2) obligarte a pagar por todo. Éste es un punto peliagudo: ¿pagar lo justo e ideal (que también es un idealismo), no pagar nada porque lo que tengo que pagar es muy poco y que regale su música mientras toca, o pagar un canon y que paguen justos por pecadores?

Por otro lado, me he quedado con ganas de pedirle su recital a Miguel Jiménez, que ha hecho exposición bastante emotiva sobre la industria y su perversión del arte. De todas formas, no era un radical y ha demostrado ser una persona que entiende que hay gente que quiere ganar dinero y hay gente que quiere que disfruten su música: en otras palabras, me ha dado a entender que una cosa es la industria y otra la "subcultura" (textual) de los que usan licencias y medios de distribución libres.

Es uno de los pocos que me ha contestado cuando he preguntado si la industria se acabará y cuando, y básicamente la síntesis entre él y Vicente Sanchis ha sido que la industria no se va a morir y se va a adaptar, y que lo libre es un movimiento contracultural. Sometería esto último a análisis, ya que un movimiento contracultural puede suponer una síntesis de dos tesis o, dicho de otro modo, estamos todavía en el principio de Internet, y no sabemos a dónde nos va a llevar una idea que ya ha empezado a agrupar a tantos autores (porque no hablamos de la Comuna de París, hablamos de más de 65000 álbumes en Jamendo a fecha de hoy). Yo no lo llamaría "subcultura".

De todas formas, lo dicho: Miguel Jiménez me ha sorprendido, ya que en dos horas y media de tertulia no he podido meterlo en ningún "bando". Era como si conociese a la SGAE y a los autores, y sencillamente cada autor tuviese la oportunidad de elegir ser comercial o ser un autor libre (y así lo ha expresado). Me he arrepentido de no grabarlo para vosotros.

Guillermo Duyos, y ya acabando, ha explicado en una presentación las paradojas del sistema actual y cómo lo que antes eran intermediarios ahora se están agrupando, dando lugar a empresas que aglutinan el management, la edición, la gestión, etc., y planteando si es bueno "que todos los huevos estén en la misma cesta" (literal).

Y para acabar, tenemos a Juan Antonio Ureña, Profesor Titular de Derecho Administrativo de la Universitat de València, que ha hecho de moderador. Desde mi punto de vista, su opinión ha sido la más arcaica, pero echando un vistazo en Dialnet tampoco creo que pueda contradecirle. Tengo que admitir que no me ha caído bien su exposición, pero ante ese currículum no puedo decir nada. El fallo principal ha sido que él y Vicente Sanchis (quien lamentablemente ha tenido que contestar mi fatídica pregunta sobre la muerte de las sociedades de gestión, y hasta me ha sabido mal) han usado un registro demasiado técnico. Algo así como perdernos a nosotros, los ratones, en el laberinto dialéctico del derecho, atendiendo a la retórica y no a los argumentos.

En conclusión, he llegado aquí y nadie ha defendido el Peer2Peer ni a los artstas libres, y mucho menos han contradicho el canon, pero por supuesto que han tenido en mente que, por encima de todo, la música es un negocio (y han tirado balones fuera hacia la gestión de eventos y no el cobro de una tasa por cada disco virgen que compro… se me entiende, ¿no?). Nadie ha dicho "internauta", ni se ha preguntado "¿qué tiene que ver la gestión de derechos con un anuncio donde se iguala robar un coche o comprar un disco pirata a bajarse una canción de Internet?".

Ha faltado escuchar a los consumidores que, como sí se ha dicho, van a pedir música lo más barata posible. Entiendo que los músicos hagan la música y quieran cobrar pero, ¿hasta qué punto es capitalizable el arte y de qué forma se remunera justamente?

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